viernes, 23 de diciembre de 2011

Línea directa con Babbo Natale

Antes que nada, Felices Fiestas (sea cuál sea el significado que cada uno le dé a la expresión). Ya llegó la Navidad aunque desde casi principios de noviembre mucha gente la prepara. Sin ir más lejos los más pequeños combinando las ganas de creer que les concede su inocencia con el afán consumista que sobre todo les inculca la televisión.
El año pasado estuve en Nápoles la semana antes de Navidad. La ciudad estaba preciosa y bulliciosa a pesar del frío. De todo el Nápoles que conozco la parte que más me gusta es la de Santa Chiara y San Gregorio Armeno. Justamente una de las tardes que tuve libre me estaba paseando por aquella zona cuando de repente se escuchó un berreo que a más de uno le hizo volver la cabeza. En el epicentro del terremoto se encontraba una mamá con un niño de unos ocho años con cara de aguantar el peso del mundo y una niña de unos cuatro años que parecía necesitar un intensivo con la Supernanny. Como la pataleta de la niña tenía pinta de no acabarse, la mamá sacó el móvil del bolso y dijo que iba a llamar a Babbo Natale. Evidentemente, la línea estaba libre y enseguida contestó el duende telefonista de turno. La señora dijo que necesitaba hablar con urgencia con Papá Noel y así fue. Mientras la niña intentaba alcanzarle el móvil, la mujer dijo que tenía un hijo muy bueno que se merecía que le trajeran todo lo que había pedido. Sin embargo, la ragazzina quedaba castigada de por vida. Por supuesto, Babbo Natale dio un sabio consejo a la mamá y luego se despidieron. Entonces, la señora formuló la siempre esperada última oportunidad, es decir, si la niña se portaba bien algo podría traerle Babbo Natale. Como se dice popularmente, aquello fue "mano de santo". La ragazzina se limpió la cara con la manga del anorak, cogió la mano de su madre y siguieron su paseo por la calle de Pulcinella y los peperoncinos.
Nunca sabremos si Babbo Natale le trajo a la niña todo lo que sus padres consideraron ni si aprendió la lección. Ahora bien, tarde o temprano lo hará. Al fin y al cabo, desde que nos levantamos hasta que nos acostamos los humanos pasamos gran parte de nuestro tiempo pactando y negociando.
© Elisabet Gimeno Aragón 2011

domingo, 18 de diciembre de 2011

Se busca a Mona Lisa


Cada año durante el mes de diciembre se celebra la "Fira de Santa Llúcia" en la plaza de la Catedral de Barcelona. La Fira evidentemente tiene una temática muy navideña. Mientras en una parte se vende todo para montar el belén y para decorar la casa, en la otra se pueden encontrar bufandas tejidas a mano, juguetes, jabones y joyas, entre otras muchas cosas. A mí me encanta ir a la Fira y pasearme por los puestecillos respirando el olor a fresco de los abetos y el musgo. Para suerte mía, luego entre los regalos de Navidad y los de Reyes siempre reaparece algo visto en la Fira. Ahora bien, en ocasiones no espero y me acabo comprando algún capricho como hace un par de años.
Ese día llovía tanto que a los cinco minutos de salir de casa ya iba empapada hasta las rodillas. Sin embargo, tenía que acercarme al centro por obligación. Así que cuando acabé mis encargos decidí darme una vuelta por la Fira en su última jornada. Aún quedaban puestecillos abiertos y me detuve en uno que me llamó mucho la atención a pesar de la lluvia. Era de bisutería artesanal y el tema de sus pendientes, camafeos y demás eran figuras japonesas. La mujer me preguntó si quería probarme algo. Yo le dije que tenía las manos demasiado pequeñas para los anillos. Con una mirada llena de condescencia, ella me contestó que a veces hay que transgredir. Y así lo hice porque me acabé comprando un anillo. Mientras yo guardaba mi reciente adquisición, la mujer me contó que su taller estaba en Ibiza y que cada año cambiaba la temática de sus colecciones.

Hace unos días me levanté con ganas de transgredir y decidí que mi paseo de la tarde por la Fira satisfaría mis intenciones. Este año el tema de la colección de el "Taller de Camafeos" son mujeres de diferentes épocas, cuadros y postales en versión niña. La colección es preciosa y original con unos colores tan trabajados que se puede distinguir perfectamente la figura aunque sea muy pequeña. Enseguida me conquistó un broche de esmalte con una Gioconda un tanto gótica que lucía una carita muy linda. De este modo, cumplí mi transgresión de Adviento ya que nunca llevo broches ni me entusiasma el cuadro de la Mona Lisa.
Doy fe que el broche llegó a casa porque estuve probando en qué abrigo me quedaría mejor. Luego devolví a la Giocondita a su sobre rojo y lo dejé a buen recaudo. Y tan bien lo guardé que todavía no lo he encontrado. Puse la casa patas arriba, hice y deshice todo lo que había hecho en aquel par de horas que perdí a la damisela de vista. Para que no se diga hasta miré en el congelador. Nada. Ya me pasó una vez de pequeña con una muñeca que me regaló una amiga de mi madre. La senté en el sofá y se esfumó. Hay quien dice que las cosas tienen vida propia y yo empiezo a creer que es verdad...
Desconozco si little Mona Lisa ocultaba propósitos inimaginables. A lo mejor aprovechó que ahora está en el continente y se ha ido al Louvre para visitar a su hermana mayor. De manera que no os extrañe si la veis pululando por París o alrededores. Quizá la próxima vez que quiera transgredir será mejor que me compre una chapa de los Ramones. Al fin y al cabo estos ya han corrido lo suyo y no tendrán este tipo de inquietudes. Sea como fuere, por el momento la abajo firmante acaba de añadir a su historial una nueva anécdota que justifica su apodo en la blogosfera.

Apéndice: Cuando "la niña problemas" enseñó a sus progenitores esta entrada antes de publicarla recibió una sorpresa inesperada. Parece ser que sus padres habían ido al "Taller de Camafeos" y le habían comprado un broche con otra Giocondita. A día de hoy "la niña problemas" controla las inquietudes viajeras de esta nueva Mona Lisa llevándola en la solapa de su abrigo.
© Elisabet Gimeno Aragón 2011 



domingo, 4 de diciembre de 2011

Premios Best Blog

El pasado miércoles La cocina de Sariqui otorgó a kuaderno de la niña problemas el premio en cadena Best Blog. Me hizo una ilusión grandísima recibir mi primer premio como blogger, entre otras cosas, porque este kuaderno todavía es un "bebé loko". Además, lo que más me gustó fue que Sara me había elegido por entretenerla con mis historias. Así que he logrado mi objetivo al crear este blog y no hay nada mejor que saberlo el día de la semana dedicado a Mercurio, el mensajero de los dioses.
Como premio que es, ahora tocan los agradecimientos. No temáis que, aunque soy novata en esto, seré breve. Quisiera dar las gracias a mis padres, a Tristón y a mis dos familias (la de verdad y mis amig@s) por estar siempre que los necesito.

Y sin más dilación estos son mis seleccionados:

1- Sara de La cocina de Sariqui por este regalo y por la magia de sus pucheros.
2- Gemma de O blogue da forasteira por sus reflexiones y por ser una luchadora nata.
3- Maria de A taberna da Galiana por dar a conocer a las mujeres silenciadas en el arte.
4- Ricard de La pàgina musical por su trabajo en el campo de la música y la educación.
5-Maria Elena de Theatrum Ater Tumti por ser una enamorada de la voz.
6- Dalr de alg@ por la perspicacia de sus textos.
7- Agnes de events&more que acaba de presentar su primera colección prêt-à-porter.
8- Castigo de Dior por su particular visión de la moda.
9- Sandra de Mujeres en la historia por su labor de investigación.
10- Blogs que aún me quedan por descubrir...

viernes, 25 de noviembre de 2011

¿Duelo por Tijana?

Hace ya tiempo me escribía con gente de diferentes países para practicar el inglés y saber más sobre el mundo. Mi primer penfriend ("amigo de pluma" literalmente) se llamaba Harish y era de Birmingham. Nos carteamos durante unos tres años y a través de él fui ampliando mi círculo de amigos porque me enviaba friendship books ("libros de amistad"). Estos no son más que unas hojas convertidas en cuadernillos gracias a unas grapas en los que la gente apunta su dirección y sus intereses. El cuadernillo te llega a través de un amigo y, después de haber añadido tus señas, se incluye en tu siguiente carta a otra persona. Una vez el librillo está lleno, en teoría se devuelve a quien lo ha iniciado. De esta manera llegué a conocer a Chiara de Italia, a Tanja de Alemania, a Anita de Polonia, a Mari de Finlandia y a Tijana de Yugoslavia.
Una amistad por carta sigue unas reglas similares a las de cualquier otra relación. A veces no se pasa de la carta de presentación y en ocasiones dura toda una vida. Algunas amistades se acaban a causa de confusiones por falta de dominio del idioma, otras por cambio de intereses, etc. La primera vez que te dejan de escribir no gusta, luego una se da cuenta de que la vida funciona así. Ahora bien, el problema viene cuando la persona no te contesta y quizá es porque está muerta. Eso me pasó con Tijana.
Tijana
Tijana vivía en Belgrado y estudiaba tercero de Historia del Arte. Además, había trabajado como redactora durante un tiempo en un periódico de su ciudad. Las dos teníamos curiosidad por las mismas cosas. En consecuencia, fue fácil contestar a su primera carta. El 6 de marzo de 1997 Tijana me escribió por segunda vez. En esta ocasión me hablaba de las manifestaciones que desde el 17 de noviembre de 1996 hasta febrero de 1997 se celebraban a diario en contra del régimen de Milosevic. Sus palabras estaban llenas de resentimiento ya que durante las protestas masivas organizadas por los universitarios había visto cómo herían gravemente a alguno de sus amigos. Por otro lado, el caos imperaba en Belgrado hasta el punto que ni siquiera sabía cuándo volverían a la universidad. En la segunda parte de su carta hablaba de cosas más mundanas y cotilleaba un poco sobre su hermana Jasna. Parece ser que había empezado a salir con un amigo de Tijana y ella encontraba rara y divertida la situación. Luego se despedía con millones de besos y me pedía que le enviara una foto mía. En seguida le contesté y le prometí que en mi siguiente carta le haría llegar mi foto. Nunca más me la volvió a reclamar...
Primero pensé que no daba señales de vida por alguna de las razones de siempre. Sin embargo, no me quitaba de la cabeza que durante aquellos años había muerto mucha gente a causa del conflicto de los Balcanes. Mi amiga Laia, que también se escribía con Tijana, un día me confesó que pensaba igual. Seguramente siempre nos quedaría la duda. Por eso mismo, una tarde busqué a Tijana en la red y no di con ella. De hecho, encontré a unas cuantas y la única foto que tenemos tampoco nos sirve después de tanto tiempo. A falta de una, muchas. Supongo que esa es una de las ironías de Internet.
Empecé a escribirme con gente de otros países para saber más del mundo. Y así ha sido. He pasado muy buenos ratos carteándome con personas muy dispares. Ahora bien, a veces resulta duro pensar que quizá perdí a una amiga en una guerra que vista por televisión parecía muy lejana.

*Agradezco a Laia Farrés el haberme cedido la foto de Tijana.
© Elisabet Gimeno Aragón 2011 

sábado, 29 de octubre de 2011

Las rutas del Requiem Eternam

De las tantas asignaturas raras que cursé cuando estudiaba Filología, Latín Vulgar fue una de las muchas interesantes. De entre las fuentes para el estudio del latín que empleaban las gentes en su día a día abundan los epitafios. Los hay de muchos tipos y casi siempre al final aparece alguna fórmula explicando la eternidad que se le desea al difunto. Existe una fórmula en concreto que siempre me ha hecho mucha gracia por su sarcasmo, aunque se dice que hace referencia de manera poética a la angustia que supone la eternidad bajo tierra. Se trata de "sit tibi terra levis" que se traduciría como "que la tierra no te pese".
A principios de este mes estuve en Granada unos días para dar un concierto y una mañana subí al cementerio para llevarle flores a mi abuela. Situado en la Dehesa del Generalife, un lugar privilegiado de la Alhambra, este campo santo ha sido declarado Bien de Interés Cultural de la ciudad por parte de la Junta de Andalucía y actualmente está incluido en la Ruta Europea de los Cementerios. No es de extrañar. En el cementerio de San José se encuentran las tumbas de personajes importantes de la ciudad y, además, en él se pueden apreciar muestras de la arquitectura y la escultura funeraria romántica y de épocas posteriores. Dejando de banda lo apropiado que a uno le pueda resultar visitar un cementerio todavía en uso, concebir un campo santo como lugar de posible interés turístico implica que el concepto de muerte que representan sus tumbas ya no existe, al igual que los epitafios de época romana son simples frases que se estudian en las universidades.
Antiguamente la muerte formaba parte de la vida de las personas de manera explícita. La mortalidad infantil era alta, los cadáveres se apilaban a causa de una guerra o una epidemia, las familias importantes se procuraban un panteón bien situado cuando se abría un nuevo cementerio, la gente amortajaba a sus muertos y los velaba en casa, entre otras costumbres. Con el mismo dolor que hoy sentimos, la gente se resignaba a que tarde o temprano se produciría la cita inevitable.

A pesar de que aún existen culturas en las que se la considera un estadio más de la vida, hoy en día la muerte se ha transformado en un eufemismo que nos condiciona de una forma de la que no somos conscientes del todo. Artilugios como internet nos permiten ser entes accesibles desde cualquier parte del mundo y dejar un rastro que, según gestionemos, permanecerá cuando desaparezcamos. Igualmente, gastamos mucho dinero en tratamientos anti-edad y nutrimos nuestro cuerpo con productos y alimentos que no lo desgasten. De este y otros modos intentamos arañar unos segundos más de vida. Por eso mismo, resulta bastante irónica la creación de un turismo de cementerio en una época en la que la tierra nos pesa antes de tiempo de una manera exagerada.
Llegados a este punto, me vienen a la cabeza dos cuestiones. Primera, ¿no gestionaríamos mejor nuestra existencia combinando el cuidado de nuestros cuerpos con el hecho de que inevitablemente algún día faltaremos? Segunda cuestión, cuando dentro de un tiempo seamos Historia y se busquen nuevas opciones para incentivar el turismo ¿a alguien se le ocurrirá crear un museo dedicado al anti-aging? Seguro que sí.
© Elisabet Gimeno Aragón 2011

domingo, 2 de octubre de 2011

El hada tintineadora

Cuando se viaja en metro los mismos días a las mismas horas una se acaba encontrando con la misma gente. A lo largo del año esta rutina se ve alterada por los estilismos que vamos luciendo semana tras semana y las conversaciones que mantenemos si viajamos en compañía.
  Aunque nunca he sido muy amiga de meterme en la vida ajena, a veces hago excepciones. Este es el caso de los jueves de hace dos cursos cuando coincidía en el metro con tres niñas de unos seis años. Evidentemente, sus conversaciones no pasaban de cantar las gracias de la última Polly Pocket que les había traído el Ratoncito Pérez o decidir cuál de ellas se parecía más a determinada Princesa Disney. Ahora bien, yo seguía sus charlas porque siempre me ha llamado la atención cómo los niños con un vocabulario tan limitado defienden su peculiar escala de valores. Estas niñas no eran una excepción y pronto tuvieron una discusión muy interesante que me llevó a pensar sobre el modo en que nos enseñan y aprendemos a comunicarnos.
Ese día el tema de conversación era la película Campanilla y el tesoro perdido que el canal Disney había emitido el fin de semana anterior. Mientras dos de las niñas aseguraban que los Reyes Magos les traerían el Dvd de la pizpireta Campanilla, la que se llamaba Anna decía que no pediría ese regalo. Cuando las amigas le preguntaron el motivo de esa decisión, ella muy apenada les contestó que no le gustaba esa hada que decía palabrotas. De todos es sabido que Campanilla tiene un pasado oscuro en el que quería matar a Wendy porque estaba celosa de su amistad con Peter Pan. No obstante, el dechado de virtudes en el que ahora han convertido a la compañera del niño eterno era imposible que hubiera dicho algo que no fuera políticamente correcto. Por supuesto, las amiguitas quisieron saber cuándo su por entonces ídolo había soltado la palabrota. Resulta que en un momento de la película Campanilla se había enfadado consigo misma y dando una patada en el suelo se había recriminado ser un "hada tintineadora". "Tintineadora" ni ha sido, ni es, ni será jamás una palabrota. Ahora bien, con razón a la niña le sonaba muy mal porque llevaba la misma carga emocional que ponemos cuando decimos tacos para liberarnos.
Al aprendizaje del habla le acompaña siempre un proceso de educación que ayudará a integrarnos en la sociedad. En consecuencia, desde muy pequeños empezamos a conocer qué expresiones se pueden usar y cuáles no. Sin embargo, es muy difícil enseñar el tono de voz y los gestos que mejor acompañarán a nuestras palabras. En realidad, eso depende más de las situaciones con las que nos encontramos en la vida y la habilidad de cada uno para desarrollar un lenguaje no verbal que se corresponda siempre con sus intenciones en la justa medida. Personalmente, creo que esta es una de las asignaturas pendientes de cada individuo, la cual casi nadie resuelve en su totalidad por mucho empeño que le ponga. Ahora bien, a veces la sal de la vida reside en anécdotas como la confusión creada por el hada tintineadora.
© Elisabet Gimeno Aragón 2011

domingo, 18 de septiembre de 2011

Merendando con Jane Austen

"Es una verdad reconocida universalmente que a todo hombre soltero que posee una gran fortuna le hace falta una esposa." Tarde o temprano tenía que empezar con la primera frase de Orgullo y prejuicio y hoy es el día perfecto. Sin embargo, ni voy a hablar de esta novela ni de la crítica a la sociedad del momento que hace su autora. Hoy saldrá varias veces el nombre de Jane Austen y también el de Emily Brontë, pero de una manera que seguramente ellas jamás imaginaron.
De tanto nadar el otro día volví con mucho hambre de la playa, como siempre. Por mis padres sabía que en la calle Petritxol habían abierto una tienda de pasteles en la que venden un cupcake que se llama "Jane Austen", escritora que me gusta mucho. Así que, aunque no soy muy dulcera, decidí que era un buen día para probarlo y, ya de paso, escribir una reseña para La Cocina de Sariqui, el blog de mi amiga Sara.

The Cake's Garden
Cuando llegué a la tienda me recibieron Jane Austen, Shirley Temple y Andy Warhol, entre otros. Todo esto porque en The Cake's Garden casi todos los cupcakes tienen nombre y apellido. De modo que tendría que inventarme el criterio que seguiría para elegir al personaje ilustre que, junto a Jane Austen, me llevaría a casa. Al final me salió la filóloga que llevo dentro y me decidí por Emily Brontë. De esta manera a lo mejor se me pegaba algo...
Con mis dos pilares de la literatura inglesa bien empaquetados salí de la tienda. Cerca ya de la  Catedral oí un movimiento sospechoso dentro de la bolsa y la abrí. La señorita Austen había resultado ser inquieta y se había caído hacia un lado. Con el calor que hacía el buttercream de la decoración empezaba a peligrar y mucho. Ya en el coche fue peor porque, mientras Emily Brontë aguantaba bien el viaje y no se descocaba, Jane Austen no paraba de chocar contra el envoltorio. Al final no me quedó otra solución que sacarla del paquete y llevar en la mano a un cupcake con un afán de protagonismo que nada tiene que ver con el carácter modesto de la escritora que le da nombre. Así que, excepto mi madre que no me miraba por el ataque de risa que podía darle, los ojos de todos los conductores iban de Jane Austen a mí y de mí a Jane Austen. Supongo que más de uno se pensaba que aquello era una cámara oculta. En realidad, por cosas como esta mi madre me llama desde pequeña "la niña problemas" y, a estas alturas, yo ya acepto que en mi karma va incluido un generador de anécdotas como la de hoy.
Emily Brontë y Jane Austen
Cuando llegamos a la avenida en la que vivo escondí en su paquete a Jane (a estas alturas alguna confianza digo yo que me puedo tomar). Corría el riesgo de que se estropeara, pero tampoco iba a dejar que me colgaran la etiqueta de "excéntrica" por culpa de un cupcake. Ya en casa comprobamos el estado de las dos. Emily estaba impecable y Jane solo un poco despeinada por un lado. Les hice las fotos para el blog y las disfrutamos con un rico té (of course).
Con unos cupcakes tan buenos me resultó muy fácil escribir mi recomendación (leedla aquí). En cuanto a la mejora de mi talento narrativo, a lo mejor se me ha contagiado algo de estas dos geniales escritoras y voy por el buen camino...
© Elisabet Gimeno Aragón 2011

sábado, 3 de septiembre de 2011

Bianca Castafiore. La diva du vingtième siècle

Todo cantante de ópera al que se le pregunte tiene uno o más referentes. En ocasiones esta influencia sería como una asignatura más de la carrera y otras veces llega a deformar la propia personalidad. Sea como fuere, ¿por qué ningún cantante incluye a Bianca Castafiore en su lista de influencias? Al fin y al cabo, la única creación femenina del genial Hergé tiene garantizada la gloria eterna porque generaciones de lectores que aún están por venir sabrán de ella. Además, se la considera la intérprete más conocida del "Aria de las joyas", la cual nunca le hemos escuchado cantar entera. Finalmente, porque el Ruiseñor milanés nos hace reír y eso no tiene precio.
Hace un tiempo acompañé un examen de cámara y me regalaron el libro Bianca Castafiore. La diva du vingtième siècle. En el libro la periodista belga Mireille Moons estudia (con toda la carga científica que implica la palabra) a la diva italiana desde dos puntos de vista. Por un lado, muestra cómo pasa de ser una ridiculización que nos da risa a un personaje cómico que nos hace reír. Por el otro, como Hergé era una persona muy atenta a la moda, Moons cuida mucho la parte visual del libro. Así pues, la periodista lleva a cabo una gran labor de investigación y cada viñeta que comenta la conecta con las tendencias del momento. De esta manera, el libro se convierte en un divertido paseo por la moda en el que aparecen continuamente propuestas de revistas como Marie-Claire y firmas como Dior, Cartier o Chanel.

Tintin en Syldavie (1938)

En 1938 dentro de la aventura Tintin en Syldavie una reputada figura de la lírica apodada "el Ruiseñor milanés" viaja a Klow (capital de Sildavia) para un recital. En la misma dirección pero con la intención de detener un complot en contra del rey se dirigen Tintín y Milou. La diva los recogerá en su coche y, mientras llegan a su destino, les cantará el aria con la que ha cosechado sus más grandes triunfos: el "Aria de las joyas". Con tal rotundidad, irrumpe la soprano irónicamente llamada "Blanca Casta Flor" en las aventuras de Tintín.
¿Por qué razón en el universo de Hergé sólo tiene cabida una mujer y, encima, cantante de ópera? Porque al un tanto misógino historietista le aburría la ópera soberanamente y se moría de risa al ver a aquellas cantantes obesas en según qué papeles. De hecho, en un principio Hergé quería que también nos riéramos de la Castafiore en cada una de sus breves pero intensas apariciones. En cuanto a la elección del papel de Margarita, responde a una cuestión de popularidad; ya que el Fausto de Gounod fue y aún es una de las óperas más representadas de la historia de la música. Así pues, no es de extrañar que en el recital de Klow Hergé embuta al Ruiseñor en un traje de color malva y le cuelgue unas trenzas rubias. Ante semejante visión al lector-espectador no le queda otra que pensar que Margarita tiene serios problemas si, vestida de este modo, canta el aria de la vanidad por excelencia y se ve guapa ante un espejo.
Las siete bolas de cristal (1943)
 La década de los 40' supondrá una dura prueba para Europa. En lo peor de la guerra la Prima Donna rebajará su cachet y actuará en sitios como el Music-Hall Palace de Bruselas, lugar en el que la encontramos en Las siete bolas de cristal (1943). Para esta ocasión Hergé le tiñe el pelo de color caramelo y la peina con la idea de convertirla en una parodia de Marlene Dietrich en El ángel azul (1930). Habrá que esperar a la década de los 50' para que el pelo de la italiana vuelva a ser rubio y todo se conjugue a su favor. Esta etapa dorada en la que el Ruiseñor milanés se convierte en personaje que nos hace reír culminará con la publicación de Las joyas de la Castafiore (1960). Ahora bien, empecemos conociendo los dos motivos principales de este reconocimiento a la soprano.
Grabación para la televisión
La primera causa de la metamorfosis de la diva guarda relación con la vida privada de su creador. Hergé mejora su concepto del sexo femenino gracias a su colorista Fanny, de la cual está enamorado y por la que acabará dejando a su mujer. Por otro lado, dos fenómenos sociales de los 50' alimentarán la imaginación del historietista hasta dar como resultado la aventura de las joyas. En primer lugar, tal como proclama Vogue y ratifica Marylin Monroe en su canción, el diamante es el rey. En segundo lugar, el robo de las joyas de la Begum, quinta esposa del Agha Khan y su posterior recuperación conmocionan a la sociedad del momento.
Con solo leer  el título del álbum, Las joyas de la Castafiore, celebramos el triunfo del Ruiseñor milanés puesto que Hergé le dedica una aventura que la consagrará como la soprano del mundo del cómic por excelencia. Evidentemente, Bianca aprovecha la ocasión al máximo invadiendo el castillo de Moulinsart y acaparando todas las viñetas que puede. De esta manera, asistiremos al día a día de una reputada figura de la lírica. En realidad, nuestro privilegio será tal que la veremos en bata y gorro de dormir y conoceremos el perfume que utiliza (Arpège de Lanvin).
Diseño exclusivo de Biki Milán
para Maria Callas
Otro de los honores que recibe la soprano guarda relación con su vestuario. Tras la carencias de la década anterior, los años 50' se caracterizan por un exagerado esplendor. Vuelven la etiqueta y la convención hasta el punto que cada momento del día exige un atuendo diferente. Por supuesto, el Ruiseñor seguirá religiosamente los dictados de la moda. En consecuencia, el historietista cambia el look de Bianca coronando su cabeza con un peinado al estilo Caravelle y le crea un vestuario compuesto por trece vestidos. Personalmente, me quedo con dos. En primer lugar, el little black dress que, siguiendo los dictados de Coco Chanel, Bianca luce cuando se reúnen todos en el castillo para ver el programa de televisión para el que ella ha cantado. En segundo lugar, el traje rojo que viste en la grabación de dicho programa y que es una copia exacta del diseño que Biki Milán, nieta de Puccini, realizó para Maria Callas.
Llegados a este punto, es obligatorio hablar de La Divina porque Bianca Castafiore le debe mucho. La Callas acaba con el arquetipo de la cantante obesa y con la ayuda de Biki Milán, que crea colecciones exclusivas para ella, se convierte en un icono de estilo que todavía hoy siguen algunas cantantes. En cuanto a esta cuestión, ya hemos conocido las inquietudes fashion de Bianca. Sin embargo, hay que destacar que esto también afecta al vestuario con el que la diva sube al escenario. En El asunto tornasol (1956) Hergé diseña para la Prima Donna un favorecedor modelo color burdeos inspirado en las indicaciones para el vestuario de las primeras reprsentaciones de Fausto que, a su vez, siguen la moda que llevaban las burguesas alemanas de finales del siglo XV.

María Antonieta Castafiore saludando a
los "hijos de la aventura"

Tomando como referencia el vestuario para el teatro, Mireille Moons nos descubre que, si Bianca Castafiore fuera una mujer de carne y hueso, sin duda alguna hubiera rivalizado con la Callas y la Tebaldi. En Stock de coque (1958) la soprano viaja a bordo del Shéhérezade, barco que guarda gran parecido con el Christina de Onassis. Justo en el momento en el que el barco salva al Capitán Haddock, a Tintín, a Milou y al piloto del avión, se está celebrando una fiesta de disfraces. Para el evento la diva de la Scala de Milán se ha transformado en María Antonieta gracias a un vestido prácticamente igual al que La Divina llevaba para interpretar la Armida de Rossini en Florencia en 1952. En consecuencia, Hergé convertiría a la Castafiore en una virtuosa ya que pocas sopranos pueden cantar este papel debido a su gran dificultad.
Finalmente, en una aventura como la de las joyas es importante el interés de la prensa por la vida de los personajes famosos. Publicaciones como Life o Paris Match (Paris Flash en el universo de Tintín) son revistas de información sobre la actualidad que incluyen grandes reportajes y fotos exclusivas. Y actualidad es también la glamorosa vida de la alta sociedad. Así pues, si Grace Kelly, Farah Diva o Maria Callas aparecen en este tipo de prensa, el Ruiseñor milanés también. En cuanto a esta cuestión, creo que Moons no presta la atención suficiente a la relación que mantiene la italiana con los medios de comunicación y esta es importante porque nos muestra la astucia del personaje. La diva sabe que el secreto de la popularidad consiste en estar en boca de todos siempre. Cualquier excusa es buena: la variedad de rosa "Bianca Castafiore" que en su honor crea el profesor Tornasol, el falso romance con el capitán Haddock que ella nunca desmiente... La Prima Donna maneja a la prensa a su antojo. En Las joyas de la Castafiore "okupa" el castillo para huir del asedio de los periodistas. Sin embargo, consciente de la expectación que ha causado su desaparición, hace concesiones al Paris Flash para que todo el mundo sepa cuál es su escondite y graba un especial para la televisión. De hecho, hasta sacará partido del robo de su esmeralda. Al tratarse de un personaje público, los medios de comunicación consideran que deben hacer un seguimiento del robo; al igual que ocurre en Tintín y los Pícaros (1976) cuando el juicio por complot de la Castafiore es televisado. Ahora bien, el hecho que nos confirma que la diva de la Scala de Milán es una mujer de gran inteligencia es el partido que saca a sus joyas. Tal como afirma Moons, a parte de la consabida esmeralda, desconocemos cuántas de las joyas de la italiana son verdaderamente valiosas. No obstante, eso es secundario. Consciente de que importa más aparentar que ser o tener, Bianca logra convencernos de la valía de estos accesorios tan caros. Así, de vez en cuando, para que todos nos acordemos de la existencia de sus tesoros monta un escándalo porque no sabe dónde están. Sin embargo, la gran tomadura de pelo será en Tintín y los pícaros cuando incorpora en su comitiva a los detectives Dupondt para que custodien sus alhajas.
En pleno juicio por complot
Llegados a este punto, servidas están las razones por las cuales Bianca Castafiore podría ser una influencia para cualquier cantante. Virtuosismo, fama, astucia, moda... Cada cual que elija. Mientras tanto, el Ruiseñor milanés no se impacienta porque ella sabe que, si no somos nosotros, otros caerán rendidos a sus pies. Al fin y al cabo, hasta su propio creador sucumbió a su personalidad arrolladora. Y mientras llega el día en el que alguien convierte a la Prima Donna en su referente como cantante os recomiendo este libro de Mireille Moons. Bianca Castafiore. La diva du vingtième siècle, un libro para amantes de la música, del cómic, de la moda y curiosos en general.
© Elisabet Gimeno Aragón 2011

sábado, 30 de julio de 2011

Cuadro para una tarde de tormenta y sol

El primer fin de semana de junio viajé a Madrid. Aunque no tuve mucho tiempo, pude visitar la exposición Heroínas organizada por el Museo Thyssen-Bornemisza y la Fundación Caja Madrid. Muy acertadamente, Heroínas era calificada como una ciudad de mujeres fuertes. La visita a aquella urbe empezaba con  la soledad, sentimiento con el que iniciamos el viaje que nos conduce a "ser".
Nada más entrar tropecé con este cuadro: "Habitación de hotel" (1931) de Edward Hopper. Hacía tiempo que no me impresionaba tanto un cuadro. Después de todo, pocas soledades pueden ser tan puras como la de una persona confinada entre cuatro paredes con un libro, que no tiene intención de leer, como única vía de escape. Sin embargo, no me rebelé ante aquella desolación. Lentamente me dejé llevar hasta que me di cuenta de que no me convenía contagiarme de una soledad ajena. Mi salvación fue la ciudad de mujeres que aún me quedaba por visitar. La de la mujer del cuadro, lo que le espera una vez se vista y salga con sus maletas por la puerta, suponiendo que la habitación tenga puerta.
© Elisabet Gimeno Aragón 2011

Esta entrada inspiró a Maria de A taberna da Galiana un texto sobre la pintora Maruja Mallo: http://atabernadagaliana.blogspot.com/2011/08/maruja-mallo-porque-si.html

viernes, 22 de julio de 2011

Don Osito Marquina

La segunda semana de abril de 1925 llegaron Federico García Lorca y Salvador Dalí a Cadaqués para pasar las vacaciones de Semana Santa junto a la familia del pintor. Aquellos días fueron inolvidables para el granadino por varios motivos. Por un lado, Federico fue acogido cariñosamente por parte del padre de Salvador y de "tieta" (tía de los niños Dalí que se había convertido en adorable madrastra a la muerte de su hermana). Incluso, como un hijo más, el poeta llegó a disponer de habitación propia en la casa blanca de la playa de Es Llané. Por otro lado, el dramaturgo inició una gran amistad con Anna Maria, la benjamina de la familia. Ahora bien, del vínculo que el andaluz estableció con todos los habitantes de la casa cabe destacar su peculiar relación con Don Osito Marquina. La presencia de este ilustre personaje en las vidas de Federico, Anna Maria y Salvador es importante porque nos ayuda a entender cómo la amistad fue una forma de expresión más de la creatividad de la que fueron dotados.
Todo empieza con la niñez que vivieron los hermanos Dalí. A pesar de llevarse cuatro años, Salvador y Anna Maria fueron compañeros inseparables durante la infancia y la juventud. La niña no solo ejerció de modelo en varias ocasiones para el artista, sino que entendía a la perfección el complejo universo de su hermano. Todo consistía en jugar. Anna Maria no comprendía cómo los adultos podían vivir sin jugar y jugando continuaron los hermanos durante sus primeros años de juventud. Compinche de tantas aventuras fue también el osito de peluche de Anna Maria. Ataviado con un delantalito, zapatillas, un sombrero y sentado en su pequeño sillón, el osito casi siempre estaba en la habitación en la que se encontraban Salvador y Anna Maria. Para ellos el osito era tan importante que no solamente lo incluían en sus juegos y bromas, sino que Salvador a veces le ponía libros de filosofía para que se instruyera. No muchas personas podían comprender la presencia de este compañero de arte y aventuras. Sin embargo, alguien tan especial como Lorca lo entendió de tal manera que decidió incorporarlo a su círculo de amistades (incluso en junio de 1927 realizaron los dos solos un viaje en taxi de Figueres a Cadaqués) y le dio el nombre con el que ha pasado a la historia. Un día le preguntó a Anna Maria cómo se llamaba el peluche y ella le respondió que "Osito". Entonces, Federico contestó que seguramente era pariente del dramaturgo Eduardo Marquina porque se le parecía mucho. Así que lo rebautizó con el nombre de "Don Osito Marquina".

Uno de los privilegios que tuvo tan distinguido peluche fue el de asistir a la amistad que se forjó entre Federico y Anna Maria. Ya de entrada, el poeta se quedó prendado de la belleza de la muchacha a la que comparaba con el Arcángel San Gabriel. No obstante, con el paso de los días descubrió en Anna Maria a una igual a pesar de los diez años de diferencia. Con ella habló de un sinfín de cosas, se divirtieron jugando y de Anna Maria recibió sus primeras lecciones de catalán, todo casi siempre bajo la atenta mirada del Osito. Cuando terminaron las vacaciones el poeta y la niña Dalí siguieron su relación por correo, aunque se vieron en otras ocasiones. En ningún momento Federico olvidó al muñeco de peluche ya que le escribió postales y alguna que otra carta, correspondencia que Anna Maria contestaba como si fuera el Osito.
Desgraciadamente la magia de aquel grupo tan variopinto acabó por desvanecerse. Diversos fueron los motivos. Por un lado, con el tiempo el pintor y el poeta se enemistaron por razones que no son claras del todo. Por el otro, el asesinato del granadino y el camino artístico y personal que inició Salvador imposibilitaron una reconciliación duradera. Don Osito Marquina fue compañero fiel de su legítima dueña a lo largo de su vida, la cual transcurrió mayormente en la casa de Es Llané. A ratos vivió en la habitación de Anna Maria y a ratos en el taller del Abejón de Oro (mote que Lorca había puesto a Dalí por el ruido que hacía al apretar los labios mientras pintaba). Actualmente, Don Osito Marquina reside en el Museu del Joguet de Figueres ocupando un lugar de honor en la sala dedicada a los veinte primeros años de Dalí.
He dedicado mi primera entrada a un muñeco de peluche tan ilustre a fin de homenajear a estos fieles compañeros de la infancia. Resulta irónico cómo son habitualmente olvidados cuando fueron ellos los que más nos acompañaron a lo largo de nuestros primeros años de vida. Esta idea me la insinuó hace unos días Tristón y yo le he hecho caso.
©Elisabet Gimeno Aragón 2011










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