sábado, 30 de julio de 2011

Cuadro para una tarde de tormenta y sol

El primer fin de semana de junio viajé a Madrid. Aunque no tuve mucho tiempo, pude visitar la exposición Heroínas organizada por el Museo Thyssen-Bornemisza y la Fundación Caja Madrid. Muy acertadamente, Heroínas era calificada como una ciudad de mujeres fuertes. La visita a aquella urbe empezaba con  la soledad, sentimiento con el que iniciamos el viaje que nos conduce a "ser".
Nada más entrar tropecé con este cuadro: "Habitación de hotel" (1931) de Edward Hopper. Hacía tiempo que no me impresionaba tanto un cuadro. Después de todo, pocas soledades pueden ser tan puras como la de una persona confinada entre cuatro paredes con un libro, que no tiene intención de leer, como única vía de escape. Sin embargo, no me rebelé ante aquella desolación. Lentamente me dejé llevar hasta que me di cuenta de que no me convenía contagiarme de una soledad ajena. Mi salvación fue la ciudad de mujeres que aún me quedaba por visitar. La de la mujer del cuadro, lo que le espera una vez se vista y salga con sus maletas por la puerta, suponiendo que la habitación tenga puerta.
© Elisabet Gimeno Aragón 2011

Esta entrada inspiró a Maria de A taberna da Galiana un texto sobre la pintora Maruja Mallo: http://atabernadagaliana.blogspot.com/2011/08/maruja-mallo-porque-si.html

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