domingo, 18 de diciembre de 2011

Se busca a Mona Lisa


Cada año durante el mes de diciembre se celebra la "Fira de Santa Llúcia" en la plaza de la Catedral de Barcelona. La Fira evidentemente tiene una temática muy navideña. Mientras en una parte se vende todo para montar el belén y para decorar la casa, en la otra se pueden encontrar bufandas tejidas a mano, juguetes, jabones y joyas, entre otras muchas cosas. A mí me encanta ir a la Fira y pasearme por los puestecillos respirando el olor a fresco de los abetos y el musgo. Para suerte mía, luego entre los regalos de Navidad y los de Reyes siempre reaparece algo visto en la Fira. Ahora bien, en ocasiones no espero y me acabo comprando algún capricho como hace un par de años.
Ese día llovía tanto que a los cinco minutos de salir de casa ya iba empapada hasta las rodillas. Sin embargo, tenía que acercarme al centro por obligación. Así que cuando acabé mis encargos decidí darme una vuelta por la Fira en su última jornada. Aún quedaban puestecillos abiertos y me detuve en uno que me llamó mucho la atención a pesar de la lluvia. Era de bisutería artesanal y el tema de sus pendientes, camafeos y demás eran figuras japonesas. La mujer me preguntó si quería probarme algo. Yo le dije que tenía las manos demasiado pequeñas para los anillos. Con una mirada llena de condescencia, ella me contestó que a veces hay que transgredir. Y así lo hice porque me acabé comprando un anillo. Mientras yo guardaba mi reciente adquisición, la mujer me contó que su taller estaba en Ibiza y que cada año cambiaba la temática de sus colecciones.

Hace unos días me levanté con ganas de transgredir y decidí que mi paseo de la tarde por la Fira satisfaría mis intenciones. Este año el tema de la colección de el "Taller de Camafeos" son mujeres de diferentes épocas, cuadros y postales en versión niña. La colección es preciosa y original con unos colores tan trabajados que se puede distinguir perfectamente la figura aunque sea muy pequeña. Enseguida me conquistó un broche de esmalte con una Gioconda un tanto gótica que lucía una carita muy linda. De este modo, cumplí mi transgresión de Adviento ya que nunca llevo broches ni me entusiasma el cuadro de la Mona Lisa.
Doy fe que el broche llegó a casa porque estuve probando en qué abrigo me quedaría mejor. Luego devolví a la Giocondita a su sobre rojo y lo dejé a buen recaudo. Y tan bien lo guardé que todavía no lo he encontrado. Puse la casa patas arriba, hice y deshice todo lo que había hecho en aquel par de horas que perdí a la damisela de vista. Para que no se diga hasta miré en el congelador. Nada. Ya me pasó una vez de pequeña con una muñeca que me regaló una amiga de mi madre. La senté en el sofá y se esfumó. Hay quien dice que las cosas tienen vida propia y yo empiezo a creer que es verdad...
Desconozco si little Mona Lisa ocultaba propósitos inimaginables. A lo mejor aprovechó que ahora está en el continente y se ha ido al Louvre para visitar a su hermana mayor. De manera que no os extrañe si la veis pululando por París o alrededores. Quizá la próxima vez que quiera transgredir será mejor que me compre una chapa de los Ramones. Al fin y al cabo estos ya han corrido lo suyo y no tendrán este tipo de inquietudes. Sea como fuere, por el momento la abajo firmante acaba de añadir a su historial una nueva anécdota que justifica su apodo en la blogosfera.

Apéndice: Cuando "la niña problemas" enseñó a sus progenitores esta entrada antes de publicarla recibió una sorpresa inesperada. Parece ser que sus padres habían ido al "Taller de Camafeos" y le habían comprado un broche con otra Giocondita. A día de hoy "la niña problemas" controla las inquietudes viajeras de esta nueva Mona Lisa llevándola en la solapa de su abrigo.
© Elisabet Gimeno Aragón 2011 



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