domingo, 22 de julio de 2012

Cumpleaños

Hoy hace 366 días nacía Kuaderno de la niña problemas. De la mano de don Osito Marquina iniciaba su andadura este blog inclasificable. A lo largo de estos doce meses nos han visitado García Lorca, Jane Austen, Mona Lisa, la madrastra de Blancanieves, etc. Por otro lado, también ha habido espacio para los viajes, las experiencias gastronómicas y radiofónicas y los siempre bienvenidos premios. Un total de veinte posts a través de los cuales ha  ido creciendo la niña problemas (mote que mi madre me puso cuando yo era un comino).
La niña problemas con un año
En un principio no pensaba celebrar esta efeméride, entre otras muchas razones, porque me gustan más los no-cumpleaños (aquellos días que no son memorables según el calendario oficial y que con el paso de las horas se convierten en especiales). Ahora bien, ayer viví un no-cumpleaños digno de recordar. Dado que los blogs se constituyen como un proyecto muy personal, soy la única integrante de mi equipo. Así que de vez en cuando doy una vuelta por la red a fin de ver el alcance de mi kuaderno. Justamente, desarrollaba ayer esta tarea cuando descubrí que el periódico digital mexicano sinembargo se servía, entre otras, de mi crónica sobre Bianca Castafiore en un artículo y la calificaba de "amena" y "excepcional" (para ver aquí). Entonces, me di cuenta de que en este primer cumpleaños debía tener muy claro que la palabra "celebrar" significa "agradecer".
Agradezco a mis lector@s su curiosidad y su tiempo. También quisiera dar las gracias a Tristón, a mis padres y a mis dos familias (la de verdad y la sentimental) por estar siempre que los necesito. Finalmente, quisiera soplar mi primera vela deseando nuevos "problemas" y que no me falten las palabras para contarlos.
© Elisabet Gimeno Aragón 2012 

domingo, 15 de julio de 2012

La niña que encontraron debajo de una col

Dos niñas que podrían ser la Sira y la Eva de este no-cuento
"Había una vez dos niñas de siete años que un día, después de merendar, decidieron maquillarse la una a la otra mientras hablaban de sus cosas. Se llamaban Eva y Sira.
Como a veces pasa incluso entre las mejores amigas, acabaron riñendo porque a Sira no le gustaba el juego de sombras que Eva había elegido para ella. Según la niña, la culpa la tenían los ojos verdes y el pelo rubio de Sira. La respuesta, por supuesto, no tardó en llegar. Con el tono propio de una experta, Sira afirmó que aquella era una cuestión genética. Que ella había sacado el pelo y los ojos de su papá, al igual que Eva tenía el pelo negro y los ojos marrones de su mamá. Entonces, Eva le confesó que era adoptada, pero Sira siguió atacándola. Le gritó que, aunque no la conociera, a alguien de su familia se parecía a la fuerza, porque la genética ya manda cuando te llevan en la barriga. Hecha un mar de lágrimas, Eva le contestó que ella no era como los demás, que no había crecido en la barriga de nadie y que no sabía dónde la habían hecho..."
Y hasta aquí lo que parecía un cuento pero jamás lo fue. Si esto hubiera sido un cuento, Eva se sentiría bien consigo misma porque conocería su origen mágico. Es decir, su madre pensaba que nunca tendría hijos y un hada buena le predijo que un día encontraría una preciosa niña debajo de una col. Sin embargo, la vida no acostumbra a regirse según las normas de los cuentos y el principio de este texto no es más que el fragmento de una conversación que escuché hace un tiempo. No sé cómo acabó la pelea y si las amigas se reconciliaron. Ahora bien, considero que la madre de Eva hubiera podido ahorrarle el sufrimiento de creerse rara.
Cada persona educa a sus hijos como quiere y entiendo que la mujer no le contara la verdad a la niña para no entristecerla. No obstante, creo que con siete años Eva ya podía empezar a entender que, en ocasiones, las cosas que no son como nos enseñaron encuentran una solución mejor. Eva disfrutaba de una madre que la quería y eso es lo único que realmente importa.
© Elisabet Gimeno Aragón 2012 

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...