domingo, 30 de septiembre de 2012

007 y la reina afortunada

Aunque nunca me han gustado este tipo de rituales, acabé viendo parte de la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de Londres. Muy a pesar del Támesis, Mary Poppins y Peter Pan, sin duda alguna quedará para el recuerdo la llegada de Isabel II escoltada por James Bond (para recordar aquí). Supongo que en aquel momento un alto porcentaje de los televidentes pensó que la reina era una mujer afortunada donde las haya. Yo también lo pensé. Ahora bien, eso ya lo creía cuando era pequeña.
Mi infancia estuvo llena de música clásica, libros, muñecas, dibujos animados y películas. Durante aquellos años vi casi todas las aventuras de 007 al servicio de Su Majestad, siempre bajo la atenta mirada de mis progenitores. Me encantaban la acción, los gadgets, el Aston Martin y los vestidos. Por entonces mezclaba todos los argumentos y aún lo hago. Sin embargo, una película protagonizada por el agente especial todavía es una buena propuesta de ocio. Dejando de banda lo bien que me lo pasaba asistiendo a las hazañas de 007, estaba completamente convencida de que la reina de Inglaterra era una mujer con suerte. Me explico. En 1952 Ian Fleming creaba a James Bond y en 1953 Isabel II subía al trono. Por lo tanto, primero en la literatura y luego en el cine, durante casi 60 años la monarca ha tenido a su servicio a un atractivo agente con seis caras diferentes. De ahí que mi mente infantil, poco habilidosa a la hora de distinguir los límites entre la realidad y la ficción, considerara que la diosa Fortuna le había dedicado a Isabel II una de sus mejores sonrisas. Ahora que ha pasado el tiempo voy un poco más allá y, si yo fuera ella, me hubiera sacado una foto con cada uno de los seis agentes hasta el momento. Claro que a lo mejor la muy picarona ya lo ha hecho y nadie lo sabe.
Para acabar pienso en los herederos de la reina y me viene a la mente la siguiente cuestión estética. Nunca tendrá tanto morbo ni será tan entrañable la expresión "007 al servicio de Su Majestad" como con Isabel II.
© Elisabet Gimeno Aragón 2012 

domingo, 16 de septiembre de 2012

Un coup de foudre

A fin de describir nuestro comportamiento los seres humanos hemos recurrido desde siempre a la comparación con animales. Ahora bien, sé de determinados mamíferos que, si hablaran, dejarían bien claro que aún está por nacer el humano con el que compartan alguna cualidad. Soberbios, elegantes, elitistas,... ¿Quiénes son? Desde el más estilizado al más rechoncho pasando por todos los cuneros y los de pura raza, son los gatos. Sin duda alguna.

Tengo una costumbre, de la cual no me gusta abusar, que consiste en entrar en las tiendas de animales para ver los cachorros expuestos. Dicen que el flechazo entre los potenciales amos y las potenciales mascotas es el mejor método de elección. A pesar de que jamás he optado a ser ama, en más de una ocasión he sucumbido a esos ojillos brillantes y embaucadores. Hasta hace poco en mi historial solo figuraban perros, gatos ni en broma (supongo que por una cuestión de ego). No obstante, como nunca es tarde para una primera vez, este verano las flechas de Cupido nos alcanzaron a mí y a un minino de raza persa.
Dos galanes se presentaron cuando me acerqué a la jaula. El coup de foudre se produjo con el de más a la derecha. Tal como dictan las normas del enamoramiento, nada más mirarnos se paró el mundo y nos quedamos suspendidos en el tiempo. Y allí hubiéramos continuado hasta el fin de los días si el candidato despechado no hubiera roto la magia tirándose encima del elegido. Mi pretendiente, por supuesto, respondió a la provocación y de este modo tan brusco puso fin a nuestro romance.
Tal desenlace me lleva a la conclusión de que ambos galanes actuaron de una manera muy humana. Habrían nacido felinos pero, quizá a causa de su corta edad, todavía no habían sido iniciados en el arte de ser gato.
© Elisabet Gimeno Aragón 2012 

domingo, 2 de septiembre de 2012

El Ruiseñor milanés canta de nuevo

Elegantemente vestida e impuntual en la justa medida se presentaba Bianca Castafiore el pasado miércoles en el teatro de la Scala de Milán. Un gran número de periodistas llegados de los cinco continentes la aguardaban expectantes. No podía ser de otro modo, puesto que la vuelta de la soprano a los escenarios viene de la mano de una grabación que va a sorprender a más de uno. Muy consciente de la importancia del periodo barroco y de la relevancia que ha adquirido en las programaciones a lo largo de las dos últimas décadas, la diva quiere dar a conocer compositores milaneses de finales del siglo XVII.
La diva a su llegada al teatro de la Scala
Siguiendo la estela de intérpretes como Cecilia Bartoli, Bianca Castafiore desea ofrecer un trabajo en el que la música y el diseño giren alrededor de un mismo concepto. Por eso mismo, el escenario de la Scala estaba repleto de la variante de rosa que el profesor Tornasol creó en honor de la Prima donna. Rosas porque la mayoría de piezas grabadas son obra del compositor Dante Rosso, músico al servicio de la familia Serpini en cuyo escudo figura esta flor. En lo que atañe al repertorio seleccionado, se caracteriza por piezas que requieren de gran virtuosismo. Destaca la cantata sacra Abusus non tollit usum que exalta las virtudes de la vida contemplativa y que Rosso compuso con motivo de los votos perpetuos de Francesca, hija menor de la familia Serpini.
La parte gráfica de este proyecto ha sido encargada a Robert Mapplethorpe, mundialmente conocido por sus muy sugerentes fotografías de flores. De hecho, el artista está ya trabajando en la portada del disco que, por supuesto, será una rosa. A pesar de las novedades que entraña esta aventura musical, el Ruiseñor milanés se ha rodeado también de viejos amigos y colaboradores. De ahí que el proyecto haya sido subvencionado íntegramente por la Fundación Haddock presidida por el capitán. En cuanto a la labor científica, ha sido llevada a cabo por el maestro Igor Wagner y el profesor Tornasol. Mientras el primero se ha encargado de la investigación musicológica, el segundo ha dirigido la reconstrucción de los instrumentos con los que el ensemble Los virtuosos de Moulinsart acompañan a la soprano. Finalmente, para las fotografías promocionales y los recitales la diva lucirá un vestuario inspirado en trajes de las mujeres Serpini. La tarea de confección ha sido realizada por Irma, fiel doncella de la Prima donna.
Sobre el disco, que estará disponible en las tiendas a principios de noviembre, no han querido desvelar más detalles. Se sabe que incluirá un cuadernillo con datos sobre los compositores elegidos y una selección de textos redactados por personalidades tan destacadas como Tintín. El periodista belga, presente también en la rueda de prensa, ya ha adelantado que rememorará las aventuras vividas junto a la cantante en un emotivo y divertido escrito.

La Castafiore con su rosa
Post scriptum: A finales de mayo anónim@ me felicitaba por mi post acerca de Bianca Castafiore. Además, est@ lector@ del kuaderno me animaba a escribir de nuevo sobre Tintín y su mundo. La idea me gustaba porque era lo más parecido al primer encargo que recibía la niña problemas. Sin embargo, no resultaba fácil sacarme de la manga un texto sobre Tintín. Así que no me quedó más remedio que encomendarme a las Musas. Por suerte, en menos de un mes llegó el soplo divino. Todo empezó con el latinajo que da título a la cantata. Un alguien muy serio pero con mucho sentido del humor lo dejó escrito entre mis legajos (uso esta palabra para darle un aire más novelesco a la narración). El resto prácticamente vino solo.
Mi idea era transformar a la Castafiore en una diva del siglo XXI, respetando siempre la idea original de su creador. En consecuencia, al igual que Hergé se había inspirado en grandes figuras del momento como la Callas para diseñar su Prima donna, yo me fijé en las intérpretes que hoy más se cotizan. Uno de los requisitos principales es el dominio de un amplio repertorio. Por eso mismo, hice que el Ruiseñor se interesara por la música antigua, campo en el que también podría lucir sus habilidades vocales. Ahora bien, me tuve que inventar el corpus de obras que grabaría, puesto que alguien como ella jamás irrumpiría en la música barroca con un repertorio que fuera de segunda mano. Cecilia Bartoli y sus originales discos cuidados al detalle eran el mejor ejemplo a seguir. Así, ya de paso, creaba la imprescindible rivalidad entre divas. En cuanto al equipo de colaboradores, opté por el mecenazgo del capitán Haddock porque hoy en día sin el patrocinio de fundaciones privadas como la suya muchos proyectos culturales no verían la luz. Por otro lado, la presencia del profesor Tornasol era imprescindible a causa de los sentimientos que su corazón alberga hacia la cantante. Además, alguien tan curioso como él era fácil de tentar si se le encargaba que coordinara la copia de los instrumentos originales. Finalmente, decidí resucitar a Robert Mapplethorpe porque sólo él hubiera sabido sacar el mejor partido al ejemplar más perfecto de la rosa variante "Castafiore".
© Elisabet Gimeno Aragón 2012 



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